No sé si te ha pasado que una amiga pasa por una ruptura y no sabes qué decirle o en vez de confortarla, le recriminas el estar triste y le recomiendas olvidar al desgraciado con el primer chico que se le cruce.
Hace unos días me encontré con Camila había terminado una relación de seis años con su enamorado. El chico se levantó una mañana y se dio cuenta de que ya no la quería más y no tuvo mejor idea que decírselo después de pasar un día genial en la playa con ella. Camila me llamó destrozada y lo único que se me ocurrió decirle fue: “Llora lo que quieras ahora pero mañana levántate y olvida al desgraciado”.
Me equivoqué. No me puse en sus zapatos y tal vez a muchas nos pasa eso. No sabemos qué decir porque tal vez no hemos pasado por algo parecido o porque simplemente no tenemos tacto para decirlo. Lo más recomendable en estos casos no es llevarle una botella de vino o un litro de helado como se ve en las películas, lo mejor es escuchar.
Escuchar, te ayudará a ponerte en el lugar de ella y a saber qué es lo que siente para luego poder darle ánimos en este momento difícil. El llorar ayuda mucho, si ella se quiebra y rompe en llanto busca el vaso de agua respectivo y déjala desahogarse. Lo recomendable es que saque del pecho todo lo que siente.
Una ruptura nos afecta a todas de manera distinta es probable que ella vaya a estar deprimida por días, tal vez semanas, el tiempo que sea necesario hasta que las heridas sanen y esté lista para sonreír otra vez. Lo importante es que como amiga estés ahí para apoyarla y logres ponerte en su lugar, entenderla y animarla. Así que la próxima vez que una amiga te cuente sobre una ruptura o algo triste que le pasó, ponte en sus zapatos.